miércoles, 14 de agosto de 2013

Gracia Clarós

No podría ser mas anónimo su nombre y no podría ser menos anónima su presencia. Miradas, gestos, no de su cuerpo ni facies terrenal, de sus mucosas hablando, de su corazón saltando. Sobre la mesa de trabajo pedía espacio y tranquilidad, seguramente ya lo sabia. Pero hay tantos otros que lo saben y yerran en su saber…

España 2004 aka El Aleph



Yo pasaba por allí cuando me encontré con él:
-      Podrías…?
-      Si! Puedo!
Magnánima disposición, egoísta actuación.
Cegado por el brillo de la espada, reluciente como sable bajo el mediodía del estival sol mesetar.
¿Que como estaba el campo? No hubo tiempo de verlo, se miró pero la sin razón de la batalla ocultaba el negro charco de la verdad.


Cuerpos magullados, miembros amputados, el trigal orlado de sangre en una belleza sin igual.
La victoria a las puertas, Bucéfalo esperando en el pajar.


La brisa refresca y desorienta, el verdor gana protagonismo amenazando al vencedor, desarmado en la estepa, al albur de trepidantes sones yritmos serranos, el frio cala los huesos, el miedo el corazón, la duda arrasa la razón.

Y pasa un día y pasa otro. Estandarte en mano, escudo en cinturón, digna apostura, vergonzante inmovilidad.

Y ocurre, y llega el grito, y sabe que todo se ha acabado, y que nunca hubo nada que hacer, desde el principio hasta el final . Y nada mas será hecho.

Pero continúa, digna apostura, ahora inmovilizado por contrición y por no saber hacia donde continuar.

Y camina.
Y así el adalid de causas perdidas y otras puta(da)s tristes muere sin saber todavía qué lo sustituirá. Camina impulsado por una nueva fuerza, que a falta servir de impulso para sus piernas es metrónomo de su corazón.
Un nuevo sistema de poleas, aparentemente más rígidas pero también más resistentes,  reclama ya experiencia que lo engrase y le de flexibilidad.

Pero él de esto no sabe nada, solo sabe que no puede dejarde caminar. 


To CG